Viernes, 07 Mayo 2021 20:51

De un níspero renacerá la vida en el intercambio de la avenida 80 con Colombia

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Nispero 1

“Todo con amor da fruto”. Esas palabras, pronunciadas por su padre hace 60 años, determinaron el profundo sentimiento que Roberto Vásquez Camargo aún hoy profesa por un árbol. Sí, un árbol, pero no uno cualquiera, un níspero que le recuerda una tierra lejana, el San Jacinto de las interminables sabanas de Bolívar, en la Costa Atlántica, que fueron su hogar en los primeros años de infancia.

En aquél entonces, padre e hijo llegaron con lo que era una pequeña plántula a habitar una casa en la calle Colombia, entre las carreras 78A y 79, y la sembraron en el andén. Roberto tenía pocas esperanzas de que un árbol traído de otro clima y otro suelo pudiera sobrevivir. “Papá, eso no va a pegar acá, esta no es tierra de nísperos”, recuerda haber comentado, pero su padre, hombre sabio, le dio una respuesta que no tuvo discusión: “Va a pegar porque lo vamos a sembrar con amor, con gusto y con atención”.

Hoy Roberto ya no habita aquella casa, que ocupaba uno de los predios adquiridos por la Alcaldía de Medellín para la construcción del intercambio vial de la avenida 80 con la calle Colombia, una obra que abre paso al desarrollo del futuro Metro de la 80; sin embargo, se siente feliz porque en ese mismo lote se instalará una zona verde que será nuevo hogar para el níspero que cuidó y vio crecer durante décadas.

Por su singularidad, al ser el único individuo de su especie que se desarrolló en Medellín hasta alcanzar 16 metros de altura y 16 toneladas de peso, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá declaró patrimonial al níspero y desde diciembre de 2019, la Alcaldía de Medellín y la Empresa de Desarrollo Urbano EDU emprendieron un proceso de cuidado y tratamiento del árbol para procurar su adaptación a su nuevo entorno, a unos quince metros de donde fue sembrado y justo donde por muchos años vivieron.

Nispero 2

El pasado 29 de abril, personal del Jardín Botánico y profesionales de la EDU adelantaron el trasplante del níspero, en un operativo que inició a las 7:00 a. m. y concluyó casi al mediodía, y en el que fue necesario una grúa con una capacidad de más de 100 toneladas.

Lady Laura Orjuela, ingeniera forestal de la EDU explicó que “se le aplicaron fertilizantes y vitaminas inyectables, y también se le hicieron tres prepiloneos, que es el corte progresivo de las raíces al borde del diámetro de tierra con el que se trasplantará, lo que produce el crecimiento de nuevas raicillas con las que se alimentará en su nuevo suelo”.

Vendrá luego un proceso de seguimiento al árbol por cerca de dos años, en los que se anclará con amarres hasta que le vuelvan a crecer raíces de sostenimiento, se le aplicará más fertilizantes y se monitoreará su evolución. Durante ese tiempo, perderá todas sus hojas y como si renaciera, brotarán nuevas que confirmarán que el proceso fue exitoso.

Don Roberto fue testigo del legado de su padre y al pie de su amigo sexagenario cantó esas estrofas que aprendió de la voz de Alberto Cortés y que se volvieron un himno de la relación que desarrolló el frutal costeño: “Mi árbol brotó, mi infancia pasó y bajo su sombra, que tanto creció, tenemos recuerdos mi árbol y yo”.

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